Cambia el menú del día antes de abrir, destaca el perol y el arroz con foto que vende, y atiende al visitante del Palmeral en su idioma. Todo desde el móvil. Sin imprimir. Sin comisiones.
Elche tiene más de 500 establecimientos de hostelería para 228.000 habitantes — la tercera ciudad más poblada de la Comunitat Valenciana — y su mercado es de los más sólidos de la provincia. El grueso del negocio lo mueven la clientela local: el trabajador del polígono que come de menú, el grupo de amigos que tapea el jueves, la familia que celebra el cumpleaños en el restaurante de siempre. Es una clientela fiel, pero exigente: un menú con errores o platos agotados sin avisar se paga con mesas vacías la semana siguiente.
Pero Elche tiene también un segundo perfil de cliente, concentrado en torno a dos eventos únicos: el Palmeral (Patrimonio de la Humanidad) y el Misterio de Elche (Patrimonio Inmaterial de la UNESCO). Cada agosto la ciudad recibe miles de visitantes nacionales e internacionales que buscan experiencia gastronómica local. Tener la carta disponible en inglés o francés en esas semanas, con fotos que muestren el arroz y perol o las granadas mollar como merecen, puede convertir una mesa de turistas curiosos en una de las mejores mesas de la noche.
La gastronomía ilicitana tiene identidad propia y vale la pena mostrarla bien. El arroz con costra, el perol ilicitano, los dátiles del Palmeral no son platos que el cliente entienda leyendo un nombre en papel. Una foto de calidad, una descripción que explique de dónde viene el plato y los alérgenos bien marcados hacen que el comensal pida con conocimiento — y que el ticket medio suba sin que nadie tenga que hacer upselling.
79 € al mes, sin importar cuántos cubiertos hagas ni cuántas veces escaneen el QR. En un negocio donde el menú del día marca el ritmo, pagar comisiones por plato vendido no tiene ningún sentido.
Antes de abrir, desde el móvil: cambias primero, segundo y postre. Sin pizarra, sin reimpresión, sin que el camarero tenga que memorizar qué cambió hoy. El cliente ve siempre lo que hay.
Las croquetas de la abuela se agotan primero. Un toque y desaparecen de la carta en todas las mesas a la vez — sin que el camarero salga a explicarlo mesa por mesa.
En agosto, durante el Misterio y las visitas al Palmeral, activar inglés o francés puede ser la diferencia entre captar o perder la mesa de turistas. Se activa en segundos, sin coste adicional.
Los platos típicos ilicitanos merecen mejor presentación que un nombre en papel. Con foto de calidad, descripción que explique su origen y alérgenos marcados, el cliente entiende por qué valen lo que valen — y pide más.
La normativa de alérgenos es obligatoria y se actualiza cuando cambia un ingrediente. Con la carta digital lo modificas en segundos desde el móvil, sin reimprimir nada.
Sí. Activas el idioma que necesites y el cliente accede a la versión correspondiente al escanear el QR. Muchos hosteleros de Elche lo activan solo durante julio y agosto para las semanas de mayor afluencia turística.
Entre 30 segundos y 2 minutos, dependiendo de cuántos platos cambies. Cambias el nombre, el precio o la disponibilidad de cada plato y el cliente lo ve al instante en su mesa. Sin intermediarios.
Cero comisiones. Pagas una cuota fija de 79 € al mes más IVA, sin importar cuántos clientes usen la carta ni cuánto factures. Todo lo que vendes es tuyo.
Sí. Puedes crear categorías con el nombre que quieras — 'Arroces ilicitanos', 'Temporada de granadas', 'Especialidades de la casa' — con foto, descripción completa y alérgenos. El cliente lo ve destacado antes de que llegue el camarero.
No. Si sabes usar WhatsApp, sabes usar QueAproveche. En el plan de pago subimos nosotros tu primera carta para que empieces a vender desde el primer día sin complicaciones.
Ninguna. Cancela cuando quieras con un solo clic. Empiezas con 30 días gratis sin tarjeta de crédito, sin compromisos.
Un precio fijo. Cero comisiones. Todo incluido.